Cada una de las artes liberales... y otras mas.
miércoles, 2 de mayo de 2012
¡Perdónanos, David!
“¡Un rayo, una exhalación…!” gritaba Mimica un domingo de tarde, en el que Marcelo Espina debutaba en un clásico perforando el arco sur del Monumental, defendido por Sergio Vargas. El estadio revienta, al igual que cuando el mismo Espina ejecuta un tiro libre al ángulo superior izquierdo del arco norte del Nacional, a propósito de la semifinal de la Copa Chile de 1997, que finalmente se adjudicó el Cacique y que remece el hormigón de Ñuñoa cuando enarbola la camiseta blanca sobre el banderín del córner.
Recuerdo haber visto, en la final del cuadrangular jugado con ocasión de la liguilla de clasificación para Copa Libertadores a finales de 1992 uno de los clásicos más emotivos. No teníamos nada que hacer, si ganábamos o perdíamos nada nos pasaba, salvo una cosa: Si le ganábamos al archirrival, se forzaba un partido definitorio entre ellos la UC. Recuerdo escuchar a Mimica relatar una jornada gloriosa, difícil, ellos no podían clasificar en nuestra cara. Minuto 91: Lizardo se viste de lateral derecho tal como lo hacía cuando joven, lanza el centro y en la esquina del área chica aparece el pájaro, como una ave fénix, para clavarle un gran cabezazo, el único gol de ese partido y el estadio se vino abajo; nosotros estábamos fuera de todas maneras, pero ellos tampoco estaban clasificados y eso era motivo de felicidad inmensa. Finalmente, la UC se hizo de esa liguilla.
El clásico de ida del 92 jugado en el Nacional lo perdimos 2-0 en donde Eduardo Cofré nos pintó la cara, pero la derrota no fue gratis, terminamos con 4 expulsados y medio equipo rival con moretones. A pesar de perder, al menos, se les hizo difícil lograrlo.
Después de lo visto el domingo, puedo decir que duele perder, pero contrariamente a lo que se cree, no duele tanto perder por un marcador abultado frente a tu archirrival, sino que duele otras cosas: duele perder la mística, duele perder la vergüenza. Duele perder el honor, duele perder la enjundia. Ya no se escucha las frases “Desde atrás pica el indio” cuando atacábamos en el segundo tiempo hacia el arco norte o “La maldición del Cacique” que caía en equipos que, al ganarnos, el siguiente partido lo perdía. Duele ver cómo los conceptos que sustentaron este equipo hace no mucho tiempo han desaparecido.
Duele perder , pero más duele perder los valores que inspiran al Club. Este partido lo perdimos antes, al traer a jugadores que no saben lo que significa llevar al indio en el pecho, insignia en la que se juntan los colores de nuestra bandera con nuestra idiosincrasia y ascendencia, la de un pueblo indómito, aguerrido, jamás vencido, cuyo arrojo y coraje ha sido llevado a un equipo de fútbol en que su principal emblema representa nuestra raza. Nada de lo último se vio en la cacha este último domingo.
Termino citando a Esteban Abarzúa. “¿Por qué existe Colo Colo y por qué Colo Colo es Chile? Tal vez haya una sola respuesta para eso: para darles una razón de vivir a casi todos los chilenos, los colocolinos y los anticolocolinos que pueblan la cuadra. Sin embargo, hay cosas más profundas a la vuelta de la esquina, porque Colo Colo es el té, la marraqueta, David Arellano, Chamaco Valdés, Carlos Caszely, Marcelo Barticciotto, la frase “vámonos, Quiñones”, los goles del Chico Pérez, el hoyo de Macul, mi abuelo que ya se fue pero nunca se irá del todo y ese niño que en noches muy tranquilas todavía puede despertarse, sin abrir del todo los ojos, y recordar la camiseta blanca con la que estaba soñando, ese niño que a veces nos devuelve una mirada triste en el espejo.” Por eso, David, perdónanos por no saber llevar como corresponde tu ejemplo de valor.
viernes, 1 de julio de 2011
El Delantero.
El día era luminoso y cálido, la cancha era un lugar en donde los jugadores de ambos equipos dejaban la vida en el gramado. Era la final del campeonato y se enfrentaban en el partido final dos cuadros que por primera vez alzarían la copa del torneo nacional.
El centrodelantero de uno de los equipos, Alejandro López, había sido la figura del encuentro. Corría el minuto 43 del segundo tiempo y luego de una genial habilitación del lanzador del equipo, Alejandro queda a la entrada del área grande, por el cajón del 9, listo para rematar a portería, sin embargo, al momento de patear el balón, es tacleado lateralmente por uno de los centrales rivales, por lo que el colegiado procede al cobro de la máxima pena.
Era el día de gloria, el día perfecto. El jugador frente al balón, el portero bajo los tres palos, la afición visitante está expectante, la barra local al borde de la tristeza. Alejandro alza su vista al cielo como implorando a Dios que intervenga por su cometido, el árbitro toca su silbato y el delantero baja la cabeza, abre sus ojos, elige el rincón para patear el esférico e inicia su carrera al encuentro del balón.
El irregular piso de tierra de la cancha de la escuela impidió que Alejandro pudiera realizar un adecuado disparo al tropezar antes de patear el balón de cuero sintético, el que golpeó la base izquierda de un pórtico hecho con de maderas chuecas, desatando las risas de sus compañeros de curso. Sonó la campana y Alejandro se puso de pie, totalmente cubierto de tierra, soñando con que algún día pateará el penal que alborotará de gozo a sus hinchas y le dará el título al equipo de sus amores.
El centrodelantero de uno de los equipos, Alejandro López, había sido la figura del encuentro. Corría el minuto 43 del segundo tiempo y luego de una genial habilitación del lanzador del equipo, Alejandro queda a la entrada del área grande, por el cajón del 9, listo para rematar a portería, sin embargo, al momento de patear el balón, es tacleado lateralmente por uno de los centrales rivales, por lo que el colegiado procede al cobro de la máxima pena.
Era el día de gloria, el día perfecto. El jugador frente al balón, el portero bajo los tres palos, la afición visitante está expectante, la barra local al borde de la tristeza. Alejandro alza su vista al cielo como implorando a Dios que intervenga por su cometido, el árbitro toca su silbato y el delantero baja la cabeza, abre sus ojos, elige el rincón para patear el esférico e inicia su carrera al encuentro del balón.
El irregular piso de tierra de la cancha de la escuela impidió que Alejandro pudiera realizar un adecuado disparo al tropezar antes de patear el balón de cuero sintético, el que golpeó la base izquierda de un pórtico hecho con de maderas chuecas, desatando las risas de sus compañeros de curso. Sonó la campana y Alejandro se puso de pie, totalmente cubierto de tierra, soñando con que algún día pateará el penal que alborotará de gozo a sus hinchas y le dará el título al equipo de sus amores.
miércoles, 1 de junio de 2011
Blancos y negros.
- ¿Qué nos hace creer en nuestra indispensabilidad si era más probable que otro hermano hubiese nacido en nuestro lugar ?
- Las críticas a la religión se basan en el comportamiento de los religiosos y jamás en contra de Dios. Sin embargo, los "hombres divinos" justifican su mal actuar por causa de la Voluntad Suprema, aprovechándose que el Altísimo no hace efectivo su derecho a defensa.
- Un hijo dice a su padre "¡Papá, no quiero ir más al colegio!". El padre lo observa bondadosa y compresivamente y pregunta "¿porqué no quieres ir más al colegio?" a lo que el niño responde "Es que la tía dijo hoy que si queríamos ser como el papá teníamos que ir al colegio".
- Dentro de cada iglesia se reparten, en cantidades similares, quienes van a adorar a Dios y quienes huyen del castigo eterno.
- Nuestros políticos aseguran su bien propio vociferando sobre el bien común.
- Dios nos dejó la Biblia para que podamos descubrir su escencia, pero una lectura afiebrada de ella impedrirá que encontremos al objeto principal del Sagrado Libro.
- La valía de un hombre se basa en su escencia y no en sus creencias. Un creyente no es más que un ateo y viceversa si ambos abogan por aliviar el sufrimiento humano.
- Las críticas a la religión se basan en el comportamiento de los religiosos y jamás en contra de Dios. Sin embargo, los "hombres divinos" justifican su mal actuar por causa de la Voluntad Suprema, aprovechándose que el Altísimo no hace efectivo su derecho a defensa.
- Un hijo dice a su padre "¡Papá, no quiero ir más al colegio!". El padre lo observa bondadosa y compresivamente y pregunta "¿porqué no quieres ir más al colegio?" a lo que el niño responde "Es que la tía dijo hoy que si queríamos ser como el papá teníamos que ir al colegio".
- Dentro de cada iglesia se reparten, en cantidades similares, quienes van a adorar a Dios y quienes huyen del castigo eterno.
- Nuestros políticos aseguran su bien propio vociferando sobre el bien común.
- Dios nos dejó la Biblia para que podamos descubrir su escencia, pero una lectura afiebrada de ella impedrirá que encontremos al objeto principal del Sagrado Libro.
- La valía de un hombre se basa en su escencia y no en sus creencias. Un creyente no es más que un ateo y viceversa si ambos abogan por aliviar el sufrimiento humano.
martes, 2 de noviembre de 2010
Caminos
Desde un valle nacen distintos caminos, uno sube por un monte, otro van siguiendo el curso de un río y otro pasa a través del bosque. ¿Cual elegir? ¿Cual me llevará al destino al que deseo llegar?.
Cada uno tiene sus vericuetos y lugares bellos, cada uno tiene sus riesgos y planicies. El sol golpea duramente la cabeza del dudoso caminante, mientras la noche inexorablemente se avecina, acelera su paso y lesiona a posibilidad de llegar a destino.
La noche ha llegado y no se pudo llegar a destino. ¿Valió la pena la indecisión? Cada camino tiene sus vericuetos y lugares bellos, pero el del monte, el cual nadie elegía, era el que finalmente conducía a la fuente de la felicidad y que el caminante no eligió.
Cada uno tiene sus vericuetos y lugares bellos, cada uno tiene sus riesgos y planicies. El sol golpea duramente la cabeza del dudoso caminante, mientras la noche inexorablemente se avecina, acelera su paso y lesiona a posibilidad de llegar a destino.
La noche ha llegado y no se pudo llegar a destino. ¿Valió la pena la indecisión? Cada camino tiene sus vericuetos y lugares bellos, pero el del monte, el cual nadie elegía, era el que finalmente conducía a la fuente de la felicidad y que el caminante no eligió.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Las flores
Al pie del monte estaba reunido un grupo de hombres, todos sedientos de riqueza y fama, en busca de Doña Juana, una casi mitológica mina de oro cuya beta poseía una gran ley. La espera al ascenso llevaba varios días y la ansiedad por partir estaba enrareciendo el ambiente.
El guía de la expedición apareció en el improvisado campamento a primera hora del día señalado como la partida, montado sobre una robusta mula e indicando el inicio del viaje, que duraría varios días. Todos los miembros del campamento le siguieron sin hacer pregunta alguna y sólo movidos por la avaricia.
El ascenso no estuvo libre de problemas, varios viajeros debieron devolverse por no soportar la inclemencia de la montaña, de la altura o porque sus provisiones no eran las suficientes para soportar la estadía en la mina. Luego de dos días de viaje, un inusual arcoíris adornaba a una quebrada a un costado del camino. El más viejo del grupo se percató de ello e indica a los demás de su presencia. En varios años de expedición a la mina jamás un minero siquiera había percatado de ese arcoíris, lo que extrañó al guía. El viejo alcanza a ver que el inicio del arcoíris estaba a algunos pocos kilómetros de ahí, yendo hacia el fondo de la quebrada y se entusiasma con la idea de ir hasta allá, ya que recordaba aquella leyenda que decía que al pie de cada arcoíris existe una vasija llena de oro. El guía le advierte que puede ir excluyentemente a la mina o a ver el arcoíris, por lo que su decisión implicaría no volver a subir sino sólo retornar al valle. El hombre decidió bajar ante las risotadas y burlas de sus compañeros de viaje.
Al descender por un angosto sendero, este hombre y su mula llegaron finalmente al húmedo y frío fondo de la quebrada, desde el cual emanaba el arcoíris y el arroyo que pasaba por el costado de su casa y regaba su bello jardín, percatándose que se iniciaba dentro de una gran vasija. La curiosidad hizo el minero hurgara el interior del recipiente cuando repentinamente aparece un hada.
¿Qué vienes a hacer acá? preguntó hada. Vine a ver el arcoíris respondió le minero. Tú sabes que dentro de esta vasija – decía el hada- se encuentra uno de los tesoros más grandes del mundo, me extraña que hayas venido porque todos los hombres van a Doña Juana, allá también hay riquezas, si trabajas duro. El hombre quería recibir rápidamente el tesoro aunque dudaba de su cuantía porque la olla, a fin de cuenta no era tan grande y tanto no podría haber. La ansiedad hizo que se lanzara sobre este recipiente y para su sorpresa vio solamente 3 flores de distinto color, una era amarilla, otra roja y la última, azul.
Estas son las 3 flores perennes, mi querido forastero - decía el hada- cada una de ellas representa una de las tres virtudes más preciadas por el hombre, el amor, la paciencia y la tolerancia. Con ellas puedes generar todas las otras virtudes, tal como estos tres colores generan los demás. Y si puedes –continuaba el hada, con todos los colores que generes puedes mezclarlos y hacer el blanco, que es la pureza espiritual. El hombre no comprendió, iba por oro y se encuentra con tres flores; pensó en volver, aunque rápidamente se convenció que, a fin de cuentas, el tesoro verdadero estaba al frente. En un pestañar, el hada al ver el titubeo del minero desapareció, llevándose consigo el arcoíris, la vasija y las flores perennes. El hombre buscaba frenéticamente al hada, pero no pudo hallarla, hasta que finalmente, decidió triste volver al valle.
Abatido, todos los días alzaba su mirada al monte en busca de ese arcoíris y del hada que con él venía, sin poder verlos, mientras el arroyo día a día se secaba. Pensaba insistentemente en que al dejar ir al hada dejó ir la esencia de la felicidad, sin embargo, con el tiempo comprendió que la felicidad no estaba en el hada sino en las flores que ella llevaba y decidió, por su vida, cultivar sus propias flores perennes.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Frustrado
Había sido una intensa noche de juerga en el bar de Don Segundo “Seco” López, pletórica en alcohol, en donde se podía escoger a un precio irrisorio vino pipeño de tercer enjuague, la bebida cola con la más alta dosis de ácido fosfórico posible y un ron ideal para destapar cloacas malolientes, pero la calidad del licor no hacía mella en el ambiente festivo de un grupo de amigos y colegas de la calle, financiado con el dinero recaudado en las faenas de macheteo diurno.
Antonio comenzó temprano con la fiesta. Ese día el puerto estaba colmado de turistas, casualmente generosos, lo que permitió que se pudiera retirar temprano al jolgorio, pero en la madrugada, el alcohol y el trasnoche comenzaron a generar estragos en su humanidad. Repentinamente, Antonio se paró de la mesa y emprendió camino hacia la calle sin que sus amigos se percataran de ello.
A la salida del local había un paradero de buses, el cual estaba iluminado. Grande fue la sorpresa de Antonio al ver a Alexis Sánchez, el niño maravilla, en ese paradero y no dudó un instante en increparlo, fueron meses de rabia y frustración contenida “Contigo quería hablar ¡Pura bicicleta no ma´, fuiste al mundial a puro gastar plata!”. Alexis lo miraba sonriente. “¡A voh te digo hueón!, ¡soi entero malo pa’ la pelota, cuando jugai voh hay que tener dos pelotas, una pal partío pa’ que jueguen los cabros y otra pa que juguís voh solo!”. Su ira aumentaba a medida que proseguía con los insultos, mientras Alexis continuaba sonriente, sin emitir una sílaba. “¡Pa´ más remate saliste tonto, te gusta la U y te fuiste a jugar al Colo!” Hubo un pequeño instante de silencio y los reproches se transformaron en gritos. “Que te venís a hacer el hueón, a voh te digo! ¡De qué te reís, tengo car’e chiste acaso, hueón!”.
La furia aumentaba y Antonio empuña su mano y acierta un efectivo puñete en la boca de Alexis, aún sonriente, pero quien padeció dolor no fue el destinatario de ese combo tan bien puesto, sino quien lo envió. En seguida, los gritos se hicieron audibles desde el interior del bar, por lo que rápidamente los tertulianos salieron en socorro de su amigo agredido. “¡Sueltame hueón, me estai mordiendo la mano!” era la expresión más repetida. Los amigos de Antonio lo separaron de Alexis, utilizando un palo que estaba en el suelo y, una vez alejado de su rival, partieron raudamente con él a la posta más cercana. Al llegar allá, el médico de turno le pregunta a Iván, hermano de Antonio, qué había ocurrido con él, a lo que contesta “Sa’e lo que pasa doctor, cada vez que este hueón toma se pone como tonto así ¿me entiende? se pone a pelear con los letreros pero hoy día se fue en volá, se puso a pelear con un luminoso y le dio la corriente por hueón”, mientras Antonio, tendido de espaldas en el box de urgencias y con su mano ensangrentada y quemada, planeaba cómo vengarse del vil, artero y poco varonil ataque del niño maravilla.
Dedicado al "Salo Reyes", al "Cantinflas" y a la memoria del gran amigo de la armónica.
Dedicado al "Salo Reyes", al "Cantinflas" y a la memoria del gran amigo de la armónica.
martes, 20 de julio de 2010
Meditaciones: Contrariedades
- ¿Debemos ser tolerantes con la intolerancia o intolerantes con la intolerancia?
- Para la religión, el camino angosto y difícil es el más fácil para llegar al Cielo.
- La santidad y el amor divino implica odio a la iniquidad y el pecado.
- No es Dios quien se aleja de nosotros, sino que quienes dicen representarlo los que nos alejan de El.
- El dilema es ¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? O ¿Trabajamos para nada o por nada trabajamos?.
- Para la religión, el camino angosto y difícil es el más fácil para llegar al Cielo.
- La santidad y el amor divino implica odio a la iniquidad y el pecado.
- No es Dios quien se aleja de nosotros, sino que quienes dicen representarlo los que nos alejan de El.
- El dilema es ¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? O ¿Trabajamos para nada o por nada trabajamos?.
- Mientras Dios trata de divinizar al hombre otorgándole sus virtudes, sus representantes lo humanizan adosándole sus defectos.
- Hay veces en que el amor y el odio están totalmente fundidos y son, en consecuencia, inseparables.
- La muerte es necesaria para preservar la vida en la tierra.
- Hijo ¿Dónde crees que termina la tierra y empieza el cielo? ¿Sabes papá? yo creo que es en el mismo lugar en donde termina el cielo y empieza la tierra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)